El Tao es eterno, no obra

y nada deja sin hacer.

Si príncipes y reyes lo entendieran así,

Se formarían las cosas por sí solas.

Si al formarse, se despertaran deseos en ellas,

Las reprimiría con la simpleza del SER sin nombre.

En el Ser sin nombre no hay deseos.

La ausencia de deseos trae quietud

Y el mundo se corrige por sí mismo.

 

Verso XXVII del Tao Te King

 

 

Walter F. Fernandez

Lic. En Kinesiología- Acupuntor-

Posgrado en Acupuntura Fisiátrica

 

 

Walterf68@yahoo.com.ar

 

20 de Septiembre 1354 

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